Unas palabras plasmadas en el libro de visitantes dejan huella en el corazón sensible: "La bienvedida, el desayuno, la cena, ¡qué lujo personal gozarlos en las terrazas y jardines bordeando la piscina. El canto de los pájaros, los cencerros de las ovejas...un piano de fondo. Llegué como extranjero y marcho como amigo".